Un Barça sin gol no pasa del empate

imageEl Barça fue incapaz de sumar tres puntos muy importantes en Pamplona que le permitieran afrontar el Clásico con cinco puntos de ventaja sobre el Real Madrid. El empate en El Sadar (0-0) deja esa diferencia en sólo tres puntos. El ‘virus FIFA’ hizo de las suyas y, de nuevo, el cuadro de Martino sufrió tras una jornada de partidos de selecciones. El Tata rotó a Alexis, Piqué y Alves, dejó en el banquillo, sin reaparecer, a Messi hasta mediada la segunda parte, y el equipo que sacó careció de intensidad y, sobre todo, de pegada. Esa falta de gol se pagó cara al final. Desde enero de 2012, ante el Villarreal, el Barça no dejaba de marcar. De paso, el Barça no pudo igualar la racha de nueve triunfos seguidos en el inicio de la Liga del Real Madrid de Miguel Muñoz (1968-69).
La nota positiva fue el regreso del capitán Carles Puyol que aguantó como un valiente todo el partido sin ser sustituido a pesar del tiempo que hacía que no jugaba.
El partido entre Osasuna y Barça fue como un combate de boxeo entre un campeón barcelonista, muy superior en técnica pero que su falta de pegada permitió al rival lograr un nulo con todo merecimiento. El Sadar que era un campo propicio, ya que los barcelonistas han sido el equipo que más veces han logrado la victoria allí (11 ocasiones), en esta ocasión fue un obstáculo insalvable.

Un ‘3-4-3’ de Tata
El Barça salió en Pamplona en busca de la victoria, con un equipo con nueve canteranos y dos brasileños, con el capitán Puyol al frente y Messi en el baquillo. Ya sabía que el Real Madrid había superado al Málaga y que necesitaba ganar para mantener los cinco puntos de ventaja en la tabla cara al Clásico.
La primera parte tuvo poco fútbol y muchas imprecisiones en ambos equipos, con infinidad de pases errados en situaciones no forzadas. Xavi e Iniesta estuvieron desconocidos en esa faceta en que son verdaderos maestros. Tata Martino buscó la superioridad numérica en el centro del campo con su peculiar ‘3-4-3’. Cuando atacaba, Busquets se quedaba cerca de los dos centrales (Bartra y Puyol) que se abrían, mientras que Adriano y Montoya adelantaban su posición. Con ello aumentaban su dominio del esférico y lograban abrir el campo porque Neymar y Pedro se iban, alternativamente, hacia el medio y los dos laterales eran dos extremos. Martín Montoya fue el que más peligro creó con sus constantes subidas al ataque. En cambio, Adriano tuvo una mala tarde.

Sólo Neymar
El Barça apenas si tuvo verticalidad en su juego, salvo cuando el balón llegaba a pies de Neymar que imprimía velocidad a sus acciones y con sus regates eliminaba las dos líneas defensivas de los rojillos. El brasileño, eso sí, era víctima, una y otra vez, de faltas reiteradas que el colegiado Jesús Pérez Montero permitía. Neymar fue protagonista de una jugada en que Marc Beltran le empujó aunque no pareció penalti. Eso sí, sobró el pisotón sobre la muñeca de Ney (13’).
Cuesta creerlo, pero en toda la primera mitad, el Barça sólo remató tres veces bien. Un tiro de Iniesta, que paró Andrés (17’), otro de Pedro dentrod el área (38’) que la defensa desvió y un cabezazo de Bartra (44’). Muy poco botín para la calidad de un Barça que no contó de salida con Piqué, Alves y Alexis (que rotaron) y Messi que se quedó en el banquillo.
Fue una primera mitad muy mala que, encima, pudo acabar peor si Valdés no para, en el último minuto, un tiro fuerte y ajustado a la base del palo de Roberto Torres, el único navarro de Osasuna en el quipo inicial. De esos primeros 45 minutos sólo se salva una buena jugada en el minuto 11 en que casi todos los barcelonistas tocaron el balón al primer toque, aunque faltó el remate final a gol. Fue espectacular, pero sin premio alguno.

Sin intensidad
La segunda parte empezó de la misma forma. El partido no mejoró, aunque Osasuna esperaba más atrás, dejaba más espacio, que los barcelonistas fueron aprovechando. Sobre todo en una gran jugada entre Cesc, Montoya y Neymar a la que el brasileño no llegó por centímetros. Quizá le faltó un poco de paciencia a Martín para centrar. Fue, de todas formas, un buen signo. Con todo, el Barça seguía frío, sobre todo, en su presión hacia el rival que podía contraatacar con más facilidad que en la primera mitad dado que el Barça se iba arriba y le costaba bajar. Faltaba intensidad. Como en el remate de Cesc (57’) en que quedó sólo frente a Andrés, pero su remate (que trataba de superarle por arriba) fue flojo, demasiado inocente. Todavía fue más clara otra, con los mismos protagonistas, en que Xavi dejó de nuevo a Fàbregas sólo ante el portero de Osasuna y chutó a romper, pero el balón se fue a la grada. Lo mejor de todo es que Xavi apareció, al fin, y empezó a dar sus asistencias de oro a sus puntas. El Barça lo agradeció.

Entra Messi, sale Xavi
Martino dio entrada a Messi en busca del triunfo pero sacrificó a Xavi, quizá pensando en el Milan en Champions y el Real Madrid en Liga. Cesc retrasó su posición. Osasuna reforzó atrás con Puñal. El Barça ya fue más directo en busca de la importante victoria.
Osasuna ya se encerró atrás de forma descarada. El balón era del Barça pero seguía sin crear ocasiones de peligro. Faltaba desequilibrio. Quizá por ello, Tata cambió a Pedro por Tello.
Curiosamente, con la salida de Xavi y la entrada de Messi, el Barça creó menos peligro porque Osasuna amontonó más gente en el centro de su zaga, renunció casi a contratacar. En esa fase, el Barça sólo fue capaz de chutar un par de veces, una de ellas de un Messi al que se le vio muy por debajo de su nivel habitual, de crack. Se notó su baja por lesión. Ante el Milan y, sobre todo, el Real Madrid, al equipo de Tata martino le hará falta mucha má sintensidad, más presión, más acierto en el pase y , desde luego, mayor acierto en el remate. Sin gol no hay premio.j

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