Nadal sufre pero llega a cuartos ante Grigor Dimitrov

1390205261_330125_1390205314_noticia_grandeHijos de un país donde caer prisionero es la peor cosa que puede ocurrir, cuando un soldado japonés va a la guerra… va preparado para morir. Como hacían los ‘kamikazes’ o los defensores de Iwo Jima. Así es la teoría del antiguo Código Bushido, el código de honor cuya rigurosa observancia mantuvo escondidos en las junglas a decenas de soldados nipones… hasta décadas después de terminar los combates en el Pacífico. ‘Znryu Nipponkei’. Pero Kei Nishikori, el ‘Principito’ sedoso del tenis japonés y de la Agencia IMG, residente en Bradenton (Florida) no se rige por los principios del viejo Código Bushido. Ante un intrigado Rod Laver Arena, y con más ruido que nueces, Nishikori se rindió ante un comando de un solo hombre, Rafael Nadal Parera, al que se le abrió una llaga sangrante en la mano izquierda: como si fuera un crucificado, Rafa tuvo que ser atendido dos veces por el ‘trainer’. Nadal también sufrió una caída espectacular en el segundo set… ahí se rompió los cordones de la zapatilla derecha y tuvo que cambiar de calzado en el vestuario. Nadal también se echó varias veces las manos al tobillo y a la rodilla y estuvo muy cerca de perder cada set. Además, recibió sendos ‘warnings’: uno por los avisos técnicos de su tío Toni y otro, con 4-4 en el tercer set, por demora en el servicio. Pero al fin, Nadal, tan exigido como un ‘marine’ sobre las playas volcánicas de Iwo Jima, plantó la bandera en el Monte Suribachi de los cuartos sin ceder una sola manga: 7-6 (3), 7-5 y 7-6 (3) en tres horas y 17 minutos. El rival de Rafa en esos cuartos será el búlgaro Grigor Dimitrov, pareja de Maria Sharapova (eliminada por Cibulkova), que apeó a Roberto Bautista Agut en el Margaret Court Arena: 6-3, 3-6, 6-2, 6-4. Casi con toda probabilidad, Bautista integrará el equipo español de Copa Davis contra Alemania, en Frankfurt del 31 de enero al 2 de febrero. Nadal ha ganado a Dimitrov las tres veces que han jugado… pero siempre se ha dejado un set.

Tras acorralar a Nadal en las esquinas en el primer set, gracias al taimado plan estratégico de Michael Chang y a sus tiros planos y rápidos, Nishikori perdió ese primer parcial en muerte súbita exclusivamente gracias a los servicios de Nadal: 76% de puntos ganados con primeros. A velocidad de crucero e imponiendo ángulos que le dolían a Nadal, el japonés de Bradenton y de Chang mandaba por 4-2 en el segundo set, al aprovechar las dudas de Nadal después de vendarse la mano… pero sólo para entregar ese set con parcial de 1-5. Nadal gobernaba por 4-1 el set definitivo… pero ‘salió’ un poco mentalmente y permitió remontar al atascado nipón. Nishikori sirvió para el set: en 5-4. En 30/30, y a pista vacía, Kei estrelló en la red el más crucial de sus 51 errores no forzados. Nadal (sólo 28 errores no forzados) salió de las cuerdas, aprovechó la confusión de Kei y cerró el partido en el ‘tiebreak’, donde sirvió dos de sus 12 saques directos en el partido, uno de ellos a 202 km/h. Hubo empate a 36 golpes ganadores, pero si se deducen de esta cuenta los 12 ‘aces’ de Nadal y los dos que firmó Nishikori, queda clara la ventaja del japonés en los ‘winners’ en el juego de pista: 34-24. “Kei es un fantástico jugador, está cada vez mejor y sabía que me venían estos problemas. La bola me venía rapidísima de vuelta y tenía muchos problemas para llegar a tiempo a mis posiciones. Australia es como mi casa. Me tuve que vendar la mano para que no fuera a peor. Dimitrov es un jugador sensacional y estaré fuera si no hago mi mejor tenis contra él”, analizó Nadal, lleno de cicatrices… pero triunfante tras haber hecho prisionero a Nishikori. En realidad, el Código Bushido de estos tiempos parece haberse escrito en la caleta de Manacor.

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