Nadal pelea contra sí mismo y vence: “Jugué con pasión”

1400087559_702710_1400102166_noticia_grandeNadal contra Nadal. Ese es el resumen del partido que el número uno ganó más contra sí mismo que contra Mikhail Youzhny por 6-7 (4), 6-2 y 6-1 tras 2h:44 y que le sirve para jugar mañana (21:00, TDP y Digital+) los cuartos de final frente a Andy Murray, que superó a Jürgen Melzer por 7-6 (1) y 6-4. Porque hasta que no espantó los demonios que corren por su cabeza, Nadal no fue Nadal. Entregó el primer set y comenzó 0-2 en el segundo. Pero como ante Gilles Simon en su debut, supo corregirse a tiempo para seguir vivo en Roma, un torneo que ha ganado siete veces. “Acostumbraos”, les dijo luego a los periodistas: “Con los años, todo el mundo sufre. Es parte de una carrera y de la vida”.

Todo caminaba hacia un set plácido, con un break de ventaja y una bola de set tras dos devoluciones imposibles de espaldas para situarse 6-4. Pero no la aprovechó y apareció el miedo en Nadal. Con dos dobles faltas, regaló el juego (5-5) y posibilitó que el ruso volviera a la vida adjudicándose un tie-break que el número uno disputó extrañamente encogido. La ansiedad se dibujaba en el rostro del campeón entre nubes de polvo levantadas por el viento que teñían de ocre la tarde.

Se anunciaba tormenta, porque Youzhny comenzó la segunda manga con break. El ganador de 13 grandes no conseguía desbloquearse. Pero de repente el drive tomó altura, la electricidad volvió a impulsar sus piernas y, pese a que ofreció en total 15 oportunidades de rotura al 16º del mundo, no se desenchufó y desde el tercer juego ganó 11 seguidos para colocar el 6-2 y luego el 6-1.
Los remolinos estuvieron en la pista y en la cabeza del número uno, que al final se agarró a su historia. “Jugué con pasión y motivación, aunque el feeling que tenía en pista no era el perfecto. Y eso siempre es una buena noticia, porque quiere decir que quieres ganar”. A la victoria por la vía del sufrimiento.

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