La propia FIFA se hace líos con las fechas del Mundial de Qatar

1389180079_345854_1389236206_noticia_grandeEn la FIFA no se aclaran. El Mundial de Qatar es una patata caliente desde el mismo día en que fue elegida la sede y parece que será así hasta 2022, año fijado para su celebración. O por lo menos para su comienzo. Porque podría terminar al año siguiente, en 2023. Así sería si atendemos a la declaración del primer ejecutivo de la FIFA, Jerome Valcke, que se deslizó en France Radio con la siguiente declaración: “El Mundial 2022 no se celebrará en verano. Se jugará entre el 15 de noviembre y el 15 de enero. Son las fechas en las que el clima es más favorable. Se jugará con una temperatura equivalente a la primavera en Europa, a unos 25 grados, que son perfectos para jugar al fútbol”.

La propia FIFA tardó poco en corregir a su secretario general. Por medio de un comunicado oficial explicó que “las fechas exactas del torneo aún no se han decidido y siguen en un proceso de consulta que incluye a todos los protagonistas: FIFA, federaciones, ligas, clubes, jugadores y patrocinadores. Como el Mundial no se celebrará hasta dentro de ocho años, pasará el tiempo necesario para tomar una decisión. No se tomará una decisión antes del Mundial de Brasil”.

En los últimos meses, los dos primeros espadas de la FIFA y de la UEFA han ido trabajando el terreno para un cambio de fechas. Blatter dijo en este periódico que “se eligió a Qatar con un informe en contra de disputar allí un Mundial en verano”, y Platini, también en estas páginas, añadió que “en Qatar no es que no se pueda jugar al fútbol en verano, es que no se puede dar un paseo”. Es cuestión de tiempo que le den la razón a Valcke.

El primer objetivo es no afectar a la Champions

En la FIFA tienen que hilar fino para que un Mundial en los meses de diciembre o enero afecte lo menos posible. El primer objetivo, porque así lo han pactado Platini, presidente de la UEFA, y Blatter, de la FIFA, es que afecte lo menos posible a las competiciones que se disputan en Europa, y fundamentalmente a la Champions, que para en el mes de enero. Pero también hay que intentar que no afecte a los Juegos Olímpicos de Invierno, ni tampoco a las principales Ligas. En Inglaterra, por ejemplo, se juega en la última semana de diciembre y en la primera semana de enero. Y la FA tiene peso en la UEFA y en la FIFA. El Mundial de Clubes, que se celebra en diciembre, también se vería afectado. Por eso la FIFA ha abierto una ronda de consultas, y no tomará una decisión con respecto a las fechas del Mundial de Qatar hasta después de la Copa del Mundo de Brasil, plazo en el que también se decidirán los candidatos a la presidencia de la FIFA.

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